Ría de Aveiro

La ría de Aveiro es una amplia zona estuarial resultante del delta del río Vouga, y una de las zonas húmedas más importantes de la costa norte de Portugal. Está situada en los márgenes de la ciudad de Aveiro, y la creciente presión humana a la que está sometida le impone amenazas como la contaminación, la caza y la pérdida de hábitat. A pesar de ello, el área presenta una abundante variedad de aves salvajes. Sus principales hábitats son bancos de fangos y de arena, áreas con vegetación estuarial, prados costeros y antiguas salinas, la mayoría de ellas abandonada o convertida en estanques. Asimismo, existen áreas de cañizal y arrozales. También integrada en esta área se encuentra la Reserva Natural de las Dunas de São Jacinto.

Este sistema de lagunas y zona húmeda contigua, además de ser una zona húmeda costera con una elevada relevancia socioeconómica, posee un inestimable Patrimonio Natural que está reconocido a nivel nacional e internacional, por los diversos estatutos de protección del que ha sido objeto. A nivel nacional, está clasificada Reserva Ecológica Nacional (REN) y Reserva Agrícola Nacional (RAN). Por otro lado, a nivel internacional, fue declarada ZPE (Zona de Protección Especial para Aves) en virtud de la Directiva Aves e incorporada a la Red Natura 2000, Important Bird Area (IBA) por la Birdlife International y por la SPEA (Sociedad Portuguesa para el Estudio de las Aves), además de estar incluida como biotopo CORINE. Otros estatutos de protección de la ría tienen origen en el Convenio de Berna y en el Convenio de Bona y RAMSAR. Estos estatutos de protección tienen como principal objetivo dar a la ría de Aveiro visibilidad internacional.

Todos los estatutos anteriormente indicados se encuentran plenamente justificados, dado que la ría de Aveiro es uno de los ecosistemas más notables del litoral portugués, constituyendo efectivamente una de las zonas húmedas más relevantes situadas en territorio luso, no solo en extensión, sino también en biodiversidad (Moreira, 1992).

La fuerte influencia marina que la caracteriza ha permitido el desarrollo y consolidación de una acentuada diversidad de biotopos de gran importancia ecológica, tanto en el seno de la laguna, como en sus alrededores, de acuerdo con el gradiente salino, la mayor o menor proximidad a los cursos de agua, así como la frecuencia y el grado de inmersión de los lugares. Entre la diversidad de biotopos existentes, cabe destacar las zonas de humedales, pantanos, dunas, aguas libres, islas con vegetación, playas de fangos y lodos y campos agrícolas (en particular los arrozales y prados cercados) (Matos, 1994).

Asimismo, cabe señalar que determinados hábitats de origen antropogénico constituyen algunos de los núcleos de riqueza biológica más importantes de este ecosistema, los cuales urge recuperar y revitalizar, en particular las salinas, los arrozales y los prados cercados. Este último es un hábitat singular que, en Portugal, tiene lugar casi exclusivamente en esta región del Bajo Vouga Lagunar.

Todos estos hábitats están ocupados por diversas comunidades de seres vivos que mantienen estrechas relaciones interespecíficas entre sí, constituyendo un complejo tejido alimentario, que sustenta a una enorme diversidad biológica. La ría, en realidad, posee una elevada riqueza faunística y florística, acogiendo a especies emblemáticas de la biodiversidad portuguesa, especialmente en la familia de los mamíferos, como son los casos de la nutria y el turón; importantes especies de la ictiofauna, incluidas especies migratorias de elevado valor comercial, como la anguila, la lubina y la solla, además del 15 % de las aves acuáticas que invernan en Portugal, lo que la convierte en una de las zonas más significativas para la invernada de aves a nivel nacional (Neto, 1998). Además, la ría ostenta una importancia internacional en efectivos de algunas especies de limícolas (Loureiro, 2001). La rica diversidad florística queda demostrada por la propia variedad de biotipos, con zonas de humedales halófitos y subhalófitos, pantanos y prados cercados. Gracias a toda esta diversidad, así como a las estrechas relaciones de interdependencia entre el medio natural y el humano, y a la riqueza cultural e histórica desarrolladas a lo largo de siglos de convivencia, la ría se ha transformado en lo que es hoy.

Estas tradiciones seculares y de coexistencia sostenida son las que es necesario recuperar, mantener o recrear, posibilitando así una Conservación de la Naturaleza activa y eficaz, un deseado crecimiento y desarrollo socioeconómico, encaminándose de este modo al deseado equilibrio ecológico y consecuente sostenibilidad.